Glifosato, su fin parece más cercano…pero, ¿Y después qué?

Una vez más, la UE no se pone de acuerdo sobre el futuro del “herbicida maldito”, su prohibición parece más cercana.  ¿Qué consecuencias tendría su prohibición?

Vivimos en unos tiempos en que los medios sociales han construido un muro que nos desconecta del dialogo, que eleva argumentos emocionales basados en anécdotas a la categoría de evidencias, que construye “verdades” basadas en miedos y  desasosiegos. Nos dice lo que queremos oír y oímos lo que nos quieren decir.

No nos han presentado el debate sobre el glifosato como un debate basado en informes técnicos y en la experiencia de 40 años de uso. Nos han hecho creer que es una guerra. Una guerra entre una multinacional y el poder de la gente, entre la mala ciencia “comprada” y unos investigadores independientes luchando contra el sistema, entre la agricultura que nos envenena y una ecológica, entre lo “químico” y lo “natural”. Da igual que sea uno de los herbicidas más seguros, efectivo y barato. Da igual que más de 3.300 estudios revisados por pares y publicados en revistas científicas y las principales agencias de seguridad alimentaria avalen su seguridad. Da igual que en Europa esté vinculado a uno de los tipos de agricultura más sostenible: la agricultura de conservación.

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No es un simple herbicida, es un icono en una guerra entre buenos y malos, aquí todo vale, nosotros somos los buenos, ¿Dónde quieres estar tú?

Ahora bien, ¿Cuántos de esos ciudadanos europeos, que actuando de buena fe, han firmado esa petición para prohibir el glifosato saben realmente para que se usa? Es más, me atrevería a decir, ¿Cuántos de los promotores y activistas convencidos tienen alguna relación con la agricultura? ¿No os da que pensar que casi todas las organizaciones y sindicatos agrarios, cooperativas, agricultores y organismos de seguridad alimentaria estén a favor de la renovación?

En Europa cada vez hay menos gente que se gana el pan en el campo para producir nuestra comida. Aun así son muchos millones, que quieren respuestas, que quieren alternativas ante una posible prohibición que les afecta y que también va a afectar ambientalmente, sobre todo en países como el nuestro, con graves procesos erosivos.

Llegados a este punto, ¿Qué alternativas proponéis? Métodos manuales, mallas, métodos térmicos, vinagre… Alternativas a cual más descabellada, que muestran un profundo desconocimiento de la agricultura como actividad profesional. Alternativas puestas encima de la mesa para cumplir el expediente. Seamos serios, ¿cómo aplicas estas medidas a un productor de cereal que, siguiendo los consejos de la FAO, ha optado por la siembra directa para reducir las emisiones de CO2 de su explotación? La agricultura es algo más serio que plantar tomates en el balcón. La imagen de la agricultura ya no es la del paisano con gorro de paja y azada en mano, como nos siguen transmitiendo los anuncios publicitarios. Ha cambiado, la imagen ahora, es la de una persona con estudios, que ha cambiado la azada por el tractor con GPS y que es el principal interesado en usar los mínimos fitosanitarios.

Ante una falta de alternativas “serias” veamos las posibles consecuencias de esta prohibición, analizando las conclusiones del siguiente estudio, elaborado en abril de 2017 por PwC a solicitud de la AEPLA.

Sobre los hogares

El primer efecto sería un aumento de los costes de producción, sobre todo en cultivos de cereal, olivar y cítricos. Esto se verá traducido en un aumento del precio final de productos alimentarios y sus derivados, estimado en un 0,8%.

Otro efecto es la reducción del número de ocupados, reducción estimada en 5.000 puestos de empleo de manera directa o indirecta.

Sobre el agricultor

Esta prohibición acarrea tanto una caída en la productividad de la tierra, como un incremento de los costes de producción y de mano de obra, aumento de la mano de obra que puede cifrarse en un 49%. Esto conllevaría una reducción del margen bruto del agricultor, en cultivos como el cereal esta reducción podría ser de hasta el 30%, y una mayor carga de trabajo.

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Gráfico que muestra los distintos impactos que provocaría prescindir del glifosato sobre el sector agrícola. Fuente: PwC

Sobre el medio ambiente

El uso del glifosato está muy ligado a la Agricultura de Conservación, consistente en la no alteración del suelo. Con esta técnica se consigue reducir las pérdidas de suelo por erosión así como las emisiones de CO2. Sin este herbicida este tipo de agricultura queda en una situación crítica, se necesitaría utilizar varios herbicidas, a buen seguro más perjudiciales y caros, para eliminar la competencia con el cultivo. Esto reduciría la rentabilidad y muchos agricultores optarían por abandonar este tipo de agricultura, que supone ya el 13% de la superficie de cultivo española. Las consecuencias para un país, como el nuestro, donde más de la mitad de la superficie agrícola española está clasificada con un riesgo medio-alto de erosión y en un contexto de cambio climático serían claras. *Para más información sobre los impactos ambientales consulta este otro post.

En otros sistemas agrícolas, las consecuencias ambientales serían resultado del uso de otros herbicidas menos efectivos, por lo que aumentaría el número de aplicaciones y las dosis, y posiblemente más peligrosos.

Sobre la competitividad

Otro efecto sería la falta de competitividad con respecto a los productos extranjeros por el incremento de los precios de los productos nacionales. De esta forma, el empeoramiento de los precios relativos provocaría un aumento de las  importaciones y la disminución de la exportación de productos.

Sobre usos no agrícolas

La utilización de glifosato se extiende también al mantenimiento de diferentes infraestructuras, como las industriales, de redes de transporte, vías urbanas, parques y jardines. Alternativas como el desbroce mecánico pueden ser entre 4 y 5 veces más caras que el uso de glifosato, dinero que proviene de presupuestos públicos.

Impacto fiscal

La recaudación por impuestos se reduciría en 163 M€. Debido, en primer lugar, al descenso en la recaudación del impuesto de sociedades, al tener las empresas del sector agrario menos beneficios y, en segundo lugar, a la reducción del empleo que acarreará esta prohibición, al disminuir la recaudación del IRPF y las cotizaciones a la seguridad social.

Termino apropiándome de unas reflexiones de Christophe Bouchet autor del blog CulturAgriCulturE.

“La toma de poder del pueblo contra los lobbies.

No has tomado las armas, no has echado a los gabachos, ya se había hecho antes.

Pero has asaltado a los parlamentarios, usando el arma letal, la petición, y funcionó, ya que en el fondo, son igual de ignorantes que tú, pero además tienen que defender su escaño, con todas las ventajas que conlleva, especialmente el poder y los ingresos.

Firmas y duermes tranquilo. Has participado a una acción ciudadana, para un mundo mejor.

Hay que prohibir este veneno!

Vaya queridos lectores, que vigor, que espíritu de revuelta, que lucha épica contra las multinacionales, esos inmundos monstruos que devoran el mundo. Al patíbulo!

La rabia se desata en las ciudades.

¿En las ciudades?

Pues sí, más que nada en las ciudades. Pequeñas o grandes. Es sorprendente ver que esta rabia es urbana.

Porque los que saben no protestan contra el glifosato.

Es la revuelta de los ignorantes.

Por cierto, ¿quién anima esta revuelta?

11 comentarios en “Glifosato, su fin parece más cercano…pero, ¿Y después qué?

  1. Yo estoy en la opinión de que podemos convivir en un modelo híbrido entre ag convencional, ecológica y agroecología (canales cortos). Cada uno dónde corresponda en función de la demanda de protección del lugar en concreto. En un parque natural, agroecología, por ejp y de glifosato ni hablar y no ver a los operarios de la diputación de turno limpiando los márgenes de la carretera con él. En un lugar próximo a un acuífero o un río, pues más de lo mismo. Respecto a esa especie de demonización que haces de los medios alternativos al glifosato (la malla, el vinagre), tengo que decir que hay muchos más, y que podrían desarrollarse nuevos productos que tuvieran menor impacto.

    Ahora, lo que no te compro es lo de que se perdería empleo, más bien todo lo contrario. Seguramente el que si que saldría perdiendo es el consumidor, que vería el producto un poco más caro ¿pero no crees que quizás ahora el precio sea demasiado bajo? ¿No crees que ahora hay una transferencia de soberanía clara del productor hacia el consumidor? ¿Piensas que eso debería cambiar para lograr la sustentabilidad rural que tanto persiguen las políticas de desarrollo de la UE (por no hablar de Cambio Climático)?

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    • Buenas Gatuso, gracias por tu comentario, efectivamente, pienso como tú. Creo que todos los modelos posibles deberían complementarse y coincidir, la agricultura ecológica tiene sus cosas buenas, lo mismo que la convencional y basarse en un modelo de productos locales y de temporada (siempre que sea posible). En cuanto a la “demonización” de las alternativas yo solo digo que solo son viables a pequeña escala, a nivel de una pequeña huerta, jardines públicos y poco más (Aquí se podrían usar). Además de ser más caras e ineficientes. Pero son completamente inviables en agricultura profesional.
      En cuanto a los datos de empleo no son datos míos, como dije son datos sacados de un estudio de AEPLA. En él se han tenido en cuenta los puestos de trabajo que se crearían y los destruidos, quedando este balance. En cuanto a si creo que es un precio bajo el de los alimentos, sí. Es un precio fruto de numerosas subvenciones, pero la eliminación de estas subvenciones, aunque deseable, no solo tendrían consecuencias locales, como el aumento de los alimentos, si no también globales, a terceros países, por lo tanto merece una reflexión necesaria, pero pausada.

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      • Precisamente es al revés, las subvenciones están porque los precios son bajos y la cadena de valor esta estructurada de esa manera. Son objetivos de la pac desde los 50 el garantizar una mayor produccion y un mayor acceso a los alimentos, pero a costa de vaciar el campo y cargarse la diversidad de formas de vida y agrigultura. Creo que sales de muchos argumentos diciendo «no lo digo yo, lo dice este artículo», hay artículos de todo tipo, muchos intereses, y ya sabemos como el discurso científico se ha hecho dueño de la verdad absoluta a consta de oscurecer otras verdades y formas de conocimiento. Me gusta la intención de tu blog en el sentido de que es va como de espacio de reflexion y pareces una persona abierta, sin embargo creo q ignoras bastante la dimensión social y política de la agricultura, será cosa de deformación profesional.

        pd: creo en un modelo híbrido igual q creo en el socialismo, no me queda otra que conformarme con lo que puedo cambiar en la escala de tiempo en la que puedo vivir. A mi lo q me va es la agroecología, aunque en el mundo actual toca lidiar con la ag convencional. Ahora eso si, lo que no trago es que todas esas millones de hectáreas tratadas con glifosato, y que beben y beben cantidades de agua de las que no hablas en tus articulos (y mira la sequia que hay y no se tu, pero yo estoy acojonado) vayan destinadas a cultivar forrajeras y otras hierbas para las vaquitas y pollitos que no podeis dejar de comer. El consumo es la clave, más que hacer critica de un modelo u otro. Piensa local myfriend

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      • En Argentina, estamos viendo los resultados de mas de 30 años de siembra directa, y si bien algunos objetivos ecosistémicos se lograron, otros, menos reconocidos, están generando grandes dificultades. No todo es color de rosa y los agroquímicos están demostrando ser superados por la naturaleza, aumentando los costos y la apropiación de las Empresas proveedoras de Insumos químicos de la renta de los cultivos. Residuos en alimentos, suelos con graves problemas estructurales que será complejo revertir, desaparición de pequeños productores, dependencia absoluta de fertilizantes químicos, pérdida de Biodiversidad y una vasta lista, podemos hoy decir, que también son consecuencia de la siembra directa. Simplemente, la siembra directa no es suficiente.
        Pero seguimos avanzando y los cultivos de cobertura nos están enseñando que hay mucho mas dentro del suelo que lo que ya sabemos, y vamos aprendiendo que no todo es obtener las mas altas cosechas, sino que también tenemos la obligación de preservar recurso suelo.

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  2. Solo comentar que si coges un azadón en una parcela con varios años de siembra directa encontrarás en el suelo muchísima vida, lombrices…. si utilizas vinagre, cosa que yo he probado, allí no queda nada. Un saludo.

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  3. Lo del señor Gatuso es impresionante. Una estupidez detrás de otra pero, eso sí, con una superioridad que pareciera saber de lo que habla. Lo de los millones de hectáreas, la sequía y los pollitos, además del socialismo, es para mear y no echar gota.
    Creo que ya lo dije, pero lo voy a dejar más claro:
    Lo que menos me gusta del señor transgénico es la corrección política y la apariencia de empatía respondiendo a semejantes tarambanas.

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  4. Pingback: Transgénicos, ¿oportunidad o amenaza? – Biología en Teoría

  5. Pingback: La Agricultura de Conservación: que es, porque te debería importar y que la amenaza | El Ecologista Transgénico

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