Desmontando pseudociencias: estrategias de (des)información

En pleno siglo XXI donde los increíbles avances científicos y técnicos acumulados durante los últimos siglos están presentes en nuestros hábitos cotidianos, y quizás debido a ello, surgen con más fuerzas ciertas pseudociencias y movimientos anti-progreso sin ninguna base científica. Las pseudociencias que más preocupan son las relacionadas con la salud (acupuntura, homeopatía, biomagnetismo, flores de Bach…) aunque están en numerosos ámbitos (astrología, grafología…) al igual que los movimientos anti-progreso (anti-vacunas/transgénicos) o los conspiranoicos (chemtrails, radiación de móviles, tierra plana…).

Nunca antes habíamos tenido tanta información, ni había sido accesible para tantas personas. Esto crea una sobredosis de información en la que surgen una serie de problemas, entre los que destacan los siguientes: dudosa credibilidad de gran parte de la información, criterios de selección erróneos, dilución de información veraz o falta de responsabilidad ética de los informantes.

Naturheilkunde

Esta desinformación o falsa información se ve bien reflejada en los movimientos anti-progreso o en las numerosas pseudociencias. Como indica Felipe Alonso Marcos, estos movimientos degradan la ciencia al hacerse pasar ellos mismo por científicos, suponen un empobrecimiento y un retroceso cultural, buscan lucrarse jugando con la esperanza, el miedo, la incultura o la ingenuidad de la gente y pueden tener graves consecuencias sanitarias, tecnológicas o económicas.

La divulgación científica es muy útil pero no suficiente para eliminar estos movimientos, es necesario un ataque frontal. Casi todos ellos tienen estrategias comunes de (des)información. Para entender, y desmontar estos movimientos, es importante conocerlas y comprenderlas. Yo he encontrado las siguientes:

Uso de lenguaje y terminología científica

Aunque basadas en dogmas o ideas preconcebidas sin, o con muy poca, base científica, pretenden hacerse pasar por movimientos científicos usando lenguaje y terminología científica (curiosamente muchos de ellos presentan un patente rechazo al progreso científico y tecnológico).

Para ello no dudan en usar alusiones científicas falsas, por ejemplo artículos de opinión, publicaciones en RRSS o videos de YouTube, mostrando resultados aislados, no demostrables, y subjetivos. También usan artículos científicos obtenidos de manera no sistemática, interesada e imprecisa publicados en ciertas revistas o incluso artículos retractados, por ejemplo artículos del grupo de Seralini (que relaciona transgénicos y cáncer) o el tristemente famoso artículo de  Wakefield (relacionando vacunas y autismo).

Se aprovechan del desconocimiento científico de parte de la sociedad…

Este lenguaje pseudo-científico cala en la sociedad. Aunque gran parte de la sociedad valora positivamente  la ciencia el desconocimiento en esta materia es muy alto (como muestran las últimas Encuestas de Percepción Social de la Ciencia). Esta buena imagen de la ciencia unida a la falta de conocimiento científico es aprovechada por estos movimientos, produciéndose así una degradación de la propia ciencia.

… y juegan con la esperanza, el miedo o la ingenuidad de la gente

Otra característica es su habilidad en el manejo de los medios de comunicación y de las emociones del público, en palabras de Mauricio Schwarz son expertos en “vender mensajes muy sencillos y accesibles”.

Muchos movimientos anti-progreso se basan en el miedo o en nuestra percepción del riesgo (como vimos en esta entrada). ¿Qué da más miedo hoy en día que el cáncer?, se usa para todo (los móviles/transgénicos/vacunas/aditivos/glifosato….causan cáncer).

Por otro lado, las pseudociencias, se aprovechan de la esperanza frente a la enfermedad o una desgracia y de la ingenuidad de la gente, su fuerte es la componente emocional. Y esto, ¿para qué? Aquí enlazamos con el siguiente punto.

Ánimo de lucro

Sí, no te engañes, detrás de todo esto está el afán de lucro. Un par de ejemplos. Boiron, la principal empresa de productos homeopáticos factura anualmente unos 607 millones de euros, aunque cada año su facturación baja. Josep Pamies, un entrañable viejo con sombrero de paja, que carga contra el negocio farmacéutico, ingresa entre 1 y 2,5 millones de euros anuales vendiendo plantitas anti-cáncer/malaria/ébola o lejía contra el autismo.

Aunque menos patente, detrás de los movimientos anti-progreso también subyace un afán lucrativo como nos mostró Wakefield con las vacunas o Seralini con los transgénicos. Jugar con la esperanza y el miedo de la gente se vende (y se paga) caro.

Opera donde la ciencia no llega, no ha ofrecido resultados satisfactorios o aprovechando trampas

Los pseudocientíficos critican la rigidez de los paradigmas científicos, y acusan a la ciencia de monopolio ideológico, mientras pretenden situarse en una posición avanzada a la ciencia del momento, y por lo tanto, incomprendida.

O bien aprovechan pequeños trucos de la ciencia, por ejemplo el principio de precaución. Esto tiene trampa porque conduce a dar la razón a quien apela a él, por definición (la carga de la prueba debería recaer en quien realiza una afirmación atípica, ya sea positiva o negativa). Esta demanda es tramposa. Como indica Deborah García Bello, en su libro “¡Que se le van las vitaminas!”, no se puede demostrar que algo NO cause tal cosa, o que algo NO exista. Solo se puede demostrar que algo SI causa tal cosa, o que algo SI existe. Un ejemplo tonto, ¿Se puede demostrar que correr NO cause cáncer? No, se puede  demostrar que sí que lo cause pero no lo contrario. El principio de precaución es útil, pero mal apelado ningún progreso sería posible. ¿Por qué se pide aplicar, durante más de 30 años, el principio de precaución a los organismos genéticamente modificados y no a las TV de plasma o los DVD’s?

Estas son algunas de las estrategias de desinformación comunes que he encontrado, ¿Encuentras alguna otra?

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2 comentarios en “Desmontando pseudociencias: estrategias de (des)información

  1. y por este escrito diran que eres uno de los malos jejejej parece mentira que las pseudociencias cobren mas valor en el momento que la ciencia debería ser mas apreciada, valorada …

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  2. Miremos un ejemplo. Yo, como médico apegado a la evidencia científica, a un paciente con cáncer gástrico avanzado, le digo que en el mejor de los casos, le quedan 6 meses de vida. El charlatán al cual seguramente acudirá este pobre deshauciado, le llena la cabeza con la tierna idea de que la ciencia no sabe todo y apelando a su desesperaación, le quita hasta el último centavo por la medicina alternativa dulce o complementaria como se definen ahora las más de 130 formas de esquilmar al vulgo ignorante.
    Y lo pondrá a hacerse toda clase de tratamientos, a cual más de inverosímiles, risibles e inútiles. Y cuando el paciente efectivamente fallece, le dice a la esposa” lástima mi señora, pero no me lo trajiste a tiempo”. por desgracia el mal no tiene remedio. El hombre no entiende hasta que experimenta en carne propia, así somos. Y los mercaderes de la ciencia falsa si que lo saben…

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